jueves, 22 de julio de 2010

En el suelo!

En mis viajes a lugares con destinos es donde analizo, o cuando camino con la compañera soledad, que es a menudo.
Se me vino hace días otra escena, que es la que activó las defensas que ahora llevo a mi cargo para estar donde estoy y caminar como camino. Es la escena de dos meses seguidos yendo a un hospital, el primer mes con una respuesta a cambio y el segundo solo con llantos, creo que es ahí donde saque mis mejores dotes de actriz de cuarta que tengo. Ahí tuve que aunque era mi vida real y no una ficticia, tuve que actuar en ella misma, siendo hija, apoyo, hermana, organizadora, estudiante, dueña de casa y ser yo. Fue una de las obras que aunque real, en donde mas papeles tuve que interpretar y que cada uno debía cumplir su texto al pie de letra, de lo contrario se caían todas las defensas que hasta el día de hoy me acompañan.
La función se acabo, fueron dos meses de intenso dolor, creo que es en la época de mi vida que mas eh bajado de peso sin proponermelo y en tan poco tiempo, también pienso que fue una de épocas en donde más eh llorado, no hubo un día en el cual no lo hice, no hubo un día en el cual no soné que todo era mentira y no hubo un día en el que pensé que mi mamá me despertaría.

El ultimo mes fue el mas critico, el dolor que ya no era emocional sino a nivel muscular, hacia que funcionara en una completa obra de teatro, despertaba y trataba de hacer labores hogareñas, de vez en cuando me presentaba en la U y después al hospital. Ahí en ese lugar, que creo que jamas volveré, es donde mas mascaras use, solo el que llegara la hora de caminar un extenso pasillo y llegar a la cama uno de la uci, me producía escalofríos, ver un cuerpo que solo se movía por la acción de un ventilador, era en escena estremecedora, no atinaba ni a mirarte cuando mis ojos se llenaban de lágrimas, nunca creí que la persona que estaba ahí eras tu, creo que nunca lo quise creer. A veces te hablaba, a veces solo te miraba y a veces me hacia la valiente para que no me diera un ataque de llanto ahí mismo. Nunca olvidare tus ojos con lágrimas hasta el ultimo minuto, o el día que te vi con los ojos abiertos, ese día fue la ultima vez que aunque no conversamos te mire a los ojos y supe que la batalla estaba perdida, te lo pregunte y me lo confirmaste, ese mismo día fue donde presente, te dije mamá a las nueve te quiero aplaudiendo y me dijiste que no, te pregunte también si querías luchar mas y también me respondiste que no, creo que fue la desición mas difícil que eh tomado, el asumir que es lo ultimo, el asumir que todo tiene su final, y como nunca en mi vida un final triste, de ese día no supe más de ti mas que por sueños, por este medio fue que me avisaste que ya no estabas aquí, y por este mismo me dijiste que jamás me dejarías sola, creo que has cumplido al pie de la letra como siempre lo hiciste. Pero es inevitable no tener la necesidad de verte, de mirarte a los ojos y saber como estas, de darme ese abrazo que jamas volví a recibir, un abrazo puro, un abrazo de incondicionalidad y un abrazo lleno de amor.

Hoy estuve inquieta todo el día creo si estuvieras conmigo me hubieras notado solo al mirarme y algún sermón me hubieras dado, de esos que me hacían reír y después te daba las gracias.

Saliendo del sub suelo, y estableciéndome en el suelo, esto queda aquí!

miércoles, 7 de julio de 2010

El nudo en la garganta!

Hay escenas que marcan a las personas, hay escenas que son dignas de una buena película y hay escenas que muestran que la realidad no esta a tu favor.

La escena de la muerte, es una de las que más aterran al ser humano, por lo desconocida que es, y por la incertidumbre que te deja de donde se va todo. Creo que es el terror más grande que toda persona puede tener en su vida, el miedo a la muerte en mi posición personal, ese miedo se esfumó hace mucho, eh tenido algunas razones para que se active, y creo que los instintos son más poderosos que la razón.

Hace ya casi siete meses le perdí el miedo a cruzar a esa barrera, de hecho hasta lo pensé en
algún momento, y aunque puede que suene patológico, cuando no hay motivos de peso emocional que te de la vida, las ilusiones, los arcoiris, y los colores se marchitan.

Hay una escena que a veces se viene a mi mente, creo que a nadie se la eh comentado, es la escena de estar en una morgue, vistiendo a quien te dio la vida, dándole su ultimo toque de belleza para que se vaya al otro camino que hay, la muerte. Esta escena en particular, creo que la viví desde afuera, desde un personaje inventado que se puso mi cuerpo en las ultimas semanas de dolor, porque no encuentro otra explicación de haber tenido la valentía de estar en un lugar tan frió y tan cálido a la vez. Poder por ultima vez, ver a ese cuerpo que aunque con su alma formaban a la persona, pero ese cuerpo que por tantos años lucho sin tener recompensas. Aun recuerdo el tocar esa piel fría, mirar esa cara vacía sin encontrarte ahí dentro, vestir a ese cuerpo helado y rígido tratando de que se viera lo más normal posible. Insisto que en esos momentos tanto tu cuerpo y el mio estaban ocupados por unos personajes de contrato televisivo, ya que, ahora lo pienso, traigo esa escena a mi mente y el nudo en la garganta que se forma, refleja todo el dolor que se siente que ya no estés.

No se si sea bueno o malo seguir escribiendo, pero como todo lo que me pasa tampoco lo se, mientras me vengan las ganas lo haré.
A veces pierdo las ganas, a veces la motivación, y también a veces la razón.

Espero verte algún día y abrazarte como lo hacía!