lunes, 15 de julio de 2013

Para reflexionar.

Hace un par de semanas vengo dándole vueltas al tema de la muerte, debo confesar que es algo a lo cual le perdí el miedo, aún así, me llama demasiado la atención  el tema. Y no desde que mi mamá se fue, si no, desde antes partió mi interés, claro que con su partida me inquietó aún más el tema.
Observo y me detengo a pensar que sucede cuando alguien se va, que pasa alrededor, que sucede en tu interior, observo por la tv a las culturas y sus ritos ante la muerte el poder verlo como una forma natural, como el cuerpo retorna a su mundo natural. Solo estamos de paso nos prestan por unos años un cuerpo, una vida, la cual ocupamos y nos vamos sin más ni menos, con nuestra mejor ropa y nuestros recuerdos. ¿Qué queda? … Solo recuerdos, instancias, alegrías y esa cosa inexplicable de no entender el porqué en ese minuto, más allá del porque de la muerte, es como una sensación de in-entendimiento, de quedarse suspendido en el aire y de golpe te hacen volver  a la realidad, tan cruda por cierto, que es retomar tu vida como si nada ocurrió.
Serán cuatro años, dos de los cuales necesité de un Otro que procesara todo este caos y me devolviera de la mejor manera esa tranquilidad que se busca eternamente, una búsqueda de preguntas sin respuesta, ¿Qué hubiese pasado si …? ¿Por qué ella? ¿Y si estuviera aquí? ¿Por qué ahora?... Y un centenar de preguntas que jamás tendrán respuesta, la vida y sus paradojas, la vida y sus des-varios, la vida y su qué se yo del porque vivimos.
Creo que aferrarse a la idea de que las cosas son porque si, es convencerse de que esto no dolió, es pasar por encima del dolor y no reconocer algo que para la mayoría es doloroso, perder a un ser querido está según mis parámetros, dentro de lo que más duele y sigue doliendo, solo que se logra tramitar ese dolor pero aún duele. Admito que cada vez que entro a un hospital me es inevitable pensar en mi mamá, que cada vez que voy a un velorio, es volver al minuto en que ella estaba ahí. Admito que aún no logro ir a funeral, creo que ya es tiempo, pero si puedo resguardarme de sentir el dolor de otro, lo haré. Y no es de egoísta, es solo reconocer que me duele, que aún es un tema que me envuelve y hace re-mover la más sensible de mis fibras.

El tema de la muerte me es muy cercano, creo que más que poder entender y entregar una opinión sobre el tema, es más importante conversar y reflexionar, tener la capacidad de expresar que sucede con este gran tema, que aún es tabú en nuestra sociedad y al igual que los nacimientos, es un tema de todos los días. 

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